sábado, 1 de mayo de 2010

"Otoño en Buenos Aires"

"El retorno"


Los soldados regresan. Es la hora de la retirada.
Aún se escuchan como ecos remotos las arengas de los superiores, aquellas palabras remarcadas en cada sílaba, brotando con voces roncas, desafiantes.
El terreno se ofrece como un manto desolador. Los pies caen pesados, hundiendo la maltrecha hierba que todavía yace al sol. El olor es una presencia atronadora, dando testimonio de los crudos enfrentamientos que a nada condujeron.
Cada desgarro de los abatidos uniformes marca el rumbo del retorno sin gloria, el sendero de manos que sólo portan dolorosas fisuras. Las heridas. Las heridas ya no son símbolo del dolor, porque éste viaja en la profundidad de los pechos de los vencidos.
¿De qué ha servido aquél canto entonador, aquellas miras bien dirigidas, aquellos disparos certeros? Cada uno de los caídos por el propio espíritu de crimen se suma a las magulladuras de las conciencias que todo lo saben ridículamente acabado.
Volver. ¿Para qué? ¿Acaso bastarán los actos conmemorativos, el aliento de la multitud en deuda, las medallas de reluciente metal?
Es el retorno. La lacerante pesadez de la incógnita: ¿podrá hallarse nuevamente el amor? ¿Será el ser –este nuevo ser deshilachado- merecedor de amor?
Las hendiduras cocidas con sangre ya seca, el púrpura que dibuja el horror en los cuerpos, las miradas silenciosas, los restos esparcidos como semillas sobre el campo de las pasiones, todo, todo colma al corazón de oprobio.
Los soldados retornan. Ya se escucha al gentío agolpado en la necedad. Ya, las promesas de una nueva ocasión, de la reconstrucción de la victoria ante nuevos horizontes.
Los corazones, estos corazones, ya no sabrán de renovadas esperanzas.

"Amanecer"

"Girar o morir"

- Ya está.
- ¿Desenchufaste?
- Sí, ya lo paré.
- Adiós planeta. Y ahora que vengan a joder. ¿Se baja señor?
- No sé, lo estoy pensando.
- Piense tranquilo, esto no se mueve más.
- Por ahora.
- ¿Y a vos quién te preguntó algo?
- ¿A mí? Ya me vas a venir a preguntar.
- ¿Qué cosa te voy a preguntar a vos?
- Cómo salimos de acá, eso me vas a preguntar!
- No, de acá no sale nadie. Sabelo. ¿Y, se baja o no señor?
- ¿Para qué? Si es lo mismo. Todo está parado. Arriba, abajo...
- No todo... Pensé algo por si alguien se arrepiente.
- Mirá, vos no te metas porque no sabés de qué se trata todo esto.
- ¿Ah no? ¿Y quién desenchufó la cosa?
- Mire, perdón, mejor me bajo...
- ¿Lo pensó bien, adónde va a ir?
- No sé, no me gusta la idea de quedarme acá encerrado...
- No, permítame. No es sólo acá dentro el encierro. La máquina se detuvo, ¿me entiende?
- Me bajo igual.
- Vaya con Di-s. Le va a hacer falta.
- ¡Eh, qué hace! ¡Está girando como un trompo!
- Y sí, la tierra se detuvo, la galaxia, no.
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Que el impulso del cosmos continúa su ciclo, pero que al detenerse la Tierra nos vemos conminados a girar, dado que el factor de neutralización que provocaba el permanente giro del planeta terminó. ¿Se entiende?
- No.
- Que si la Tierra no gira, los que giramos somos nosotros. ¿Clarito?
- Y prendela de nuevo, entonces.
- No, esto no es un video juego. Si se apagó, se apagó.
- ¿Y cuándo para todo esto? Digo, ¿para cuánta cuerda tenemos...?
- Preguntale Al de arriba. Después de todas las cagadas que nos mandamos, me parece que se va a entretener con nosotros por un tiempito...
- Entonces, conviene quedarse aquí dentro.
- No, porque el aire se va a ir acabando y solamente va a circular afuera, cada espacio interior está destinado a petrificarse. ¿Qué preferís, girar como un trompo o convertirte en una momia?
- ¡Nada, no prefiero nada! ¡Qué vuelva todo como estaba!
- Ahhh. Entonces, cuando acelerabas y fumigabas con el humo a la gente que estaba en la vereda; cuando insultabas a cuanto se te atravesaba por el camino; cuando siempre pretendías ser el primero en pasar, decime, ¿no te pusiste a pensar en que estabas destruyéndolo todo? Ya es tarde. A girar o morir.
- ¡No quiero morir, no quiero morir!

- ¡Corten! Bien, che. Quizá te falta un poco de llanto a lo último, cuando decís "no quiero morir".
- Sí, me quedé un poco. Es que éste se salió del libreto...
- ¿Con qué cosa?
- Al principio, cuando dice "ahora me van a venir a preguntar" "cómo salir de aquí". No sé de dónde lo sacó...
- Es verdad. ¿De dónde sacaste eso?
- ¿Cómo, todavía no se dieron cuenta? ¡Ya somos una tira de fotogramas!
- ¿Y...?
- Que estamos destinados a girar o morir, ¡¿entienden?!
- ¡No, todavía podemos salvarnos! ¡No se filma nada y se acabó!
- ¡Tarde! ¡La película ya está en nuestra mente! ¡Estamos atrapados en miles de fotogramas y nadie podrá sacarnos de aquí!
- Girar o morir.
- Girar o morir.
- Excepto que...
- ¿?
- ¿Excepto que, qué?
- ¡Excepto que renunciemos al estreno, a los reportajes, a las alfombras rojas, a los festivales, al Oscar, a...!
- ¡Este tipo está loco!
- ¡ACCION!

"Patria sojera"

"Cambio climático"