martes, 17 de agosto de 2010

¿Facebook o Ferrum?


Según se informa en su sitio oficial, FERRUM -empresa dedicada a la fabricación de sanitarios- nació en 1911 en Argentina.
Como sabemos, FACEBOOK tiene pocos años de vida.
¿Habrá FACEBOOK robado deliberadamente el logo a FERRUM o será una referencia a que en el futuro la empresa de las redes sociales terminará dentro de un inodoro?


lunes, 5 de julio de 2010

"Responsabilidad limitada"

Entró a su trabajo como todos los días, puntualmente a las 8 de la mañana.
Durante las primeras horas del día todo suele transcurrir con relativa calma, así que aprovechó para hacerse un café batido matizándolo con algunos bizcochitos de grasa traídos desde su casa, envueltos en una servilleta de papel.
De ahí en más se dedicó a esperar los llamados. Su equipo no necesitaba de revisión ya que es su costumbre dejar todo perfectamente alineado el día anterior, antes de retirarse. El traje plateado, la escafandra, los guantes y botas. La máquina. Todo estaba disponible para el primer viaje.
Generalmente, los llamados comienzan a partir de las diez de la mañana, aunque siempre hay un madrugador que se anticipa al grueso de los pedidos. Alguien a quien una noche en vela lo apremia a dar término a su urgencia…

Primer llamado:
-      - Hola, ¿hablo con la Oficina de Modificaciones?
-      - Sí señor, ¿en qué podemos servirle?
-      - Mire, necesito que se traslade hasta el 24 de octubre de 1961. ¿Es eso posible?
-      - Efectivamente. Nuestro rango de modificación abarca un siglo exacto.
-      - ¡Perfecto! Entonces, necesito que se dirija a la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de atrasar 15 minutos el reloj. Ese fue el tiempo que mi madre se retrasó y provocó que perdiera el avión que la trasladaría a Córdoba. Necesito cambiar mi lugar de nacimiento…
-      - Ajá. Aspectación de astros…
-      - Exacto. Necesito ver si podemos cambiar la influencia de Júpiter sobre la Quinta Casa.
-      - Estimado Señor, usted sabrá que nosotros no garantizamos los efectos de las modificaciones; tan sólo nos dedicamos a efectuarlas.
-      - Sí, lo sé; es que necesito imperiosamente que la carga se corra un poco porque está amenazando mi vida… Me temo que alguien planea asesinarme.
-      - Lo comprendo.
-      - ¿Cuánto tiempo demorará?
-      - En cuanto juntemos cinco pedidos de modificaciones emprenderemos la misión. Pero no se preocupe: su pedido será el primero de la lista.
-      - ¡Qué bien! ¡Le deseo suerte en la misión; de ello dependerá mi vida!
-      - Bien Señor. Esperamos serle de utilidad.

Segundo llamado (media hora después):
-      - Buen día. Necesito que viaje hasta el 14 de julio de 1985, a la ciudad de Córdoba.
-      - Bien, ¿cuál es la misión?
-      - Desearía que adelante 15 minutos el reloj del maquinista del tren proveniente de Buenos Aires, a fin de lograr que arribe 15 minutos antes a la estación.
-      - Muy bien; ¿motivo?
-      - Desengaño amoroso. Necesito sacarlo de mi vida, que nunca haya existido para mí...
-      - Entiendo, esperamos poder ayudarla. Pero sepa que nosotros sólo modificamos el tiempo; no podemos garantizar las consecuencias…
-      - Comprendo. Muchas gracias igualmente.

Tercer llamado (15 minutos después):
-      - Buen día. ¡Por favor, necesito que vayan cuanto antes a la Ciudad de Córdoba, el 14 de julio de 1985! ¿Podrían ir de inmediato?
-      - Sí, casualmente tenemos un viaje para la misma fecha…
-      - ¡Qué bueno! Necesito que atrase 15 minutos la hora en el reloj de la Estación Central de Trenes.
-      - Qué extraño… ¿Desencuentro amoroso?
-      - Sí... ese retraso provocó haber perdido la oportunidad de casarme entonces con el amor de mi vida. Tan sólo lo he encontrado recién hace seis meses... Pero ¿por qué le resulta extraño?
-      - No, es sólo que… Bueno, en definitiva nosotros procedemos a modificar el tiempo. Las consecuencias no…
-      - Sí, lo sé.
-      - Bien señora. Quédese tranquila, cumpliremos con su encargo.
   - ¡Muchas gracias! ¡El destino de toda mi vida dependerá de su misión!


Cuarto llamado (una hora después):
-      - ¿Oficina de Modificaciones?
-      - Sí, ¿en qué podemos ayudarlo?
-      - Mire, necesito que retrase 10 minutos el horario del cierre de ayer del local de venta de armas de la Avenida Corrientes…
-      - ¿Infidelidad?
-      - Sí, mi señora hace seis meses que me engaña con su novio de la juventud. Voy a liquidarlo.
-      - Muy bien, Señor. ¿Prefiere algún método para provocar el retraso?
-      - No, haga lo que crea conveniente. Necesito llegar para comprar una pistola calibre 38 y matarlo ahora mismo…
-      - Le recuerdo que nosotros sólo…
-      - … Modifican el tiempo. Ya lo sé. Hágalo ya.
-      - Bien, Señor.

Quinto llamado (dos horas después):
-      - ¡Hola! ¡Por favor, necesito que urgentemente retrasen el tiempo 10 minutos en un domicilio de la Ciudad de Buenos Aires!
-      - ¿Motivo?
-      - Suicidio por inhalación de gas. Acá dejó una nota; aparentemente se trataba de un paranoico que sospechaba que alguien quería asesinarlo. Soy el Jefe del Servicio de Paramédicos. ¡Nos demoramos 10 minutos porque nos quedamos dormidos y no pudimos salvarlo!
-      - Muy bien, tiene suerte. El suyo es el quinto llamado que recibimos y eso habilita el comienzo de la misión.
-      - ¡Qué bueno! ¡Hágalo cuanto antes, porque si no seremos tres familias sin trabajo!
-      - Ok, haré una excepción. Invertiré el orden de los pedidos y comenzaré primero con su caso.
-      - ¡Cuánto se lo agradezco!
-      - Por nada, Señor. Estamos para servirlo.

Al cortar la comunicación, él vistió su traje y accionó la máquina, ubicando el orden de las misiones tal como se lo había prometido al paramédico. Primero la quinta, luego la cuarta y así hasta por fin, cumplir con la primera misión.
Después de todo, él sólo se dedicaba a modificar el tiempo. Las consecuencias estaban fuera de su incumbencia.

jueves, 1 de julio de 2010

"La maldición de la Fiammetta"

Giovanni Bocaccio nació probablemente en París pero se crió en Florencia, Italia. Hijo ilegítimo de un comerciante florentino, dedicó parte de su vida a los estudios canónicos y científicos. Le tocó transitar un período especial de la historia -siglo XIV- en el que las artes quebraron su yugo con la temática religiosa y comenzaron a comprender al hombre y su entorno.
Pese a haber estado rodeado de un ambiente de voluptuosidad y privilegios, Bocaccio fue inspirado por un hecho que marcó esos años: la aparición de la peste bubónica. Derivando de esta invasión, su ingenio pergeñó "El Decamerón", obra basada en relatos de jóvenes que escapaban de la fiebre, en un abordaje inédito hasta ese momento, más humanista y menos canónico, que le mereció el título de pionero de los cuentos renacentistas, además de cargos diplomáticos y prestigio.
Probablemente, su musa inspiradora haya sido la hija ilegítima del Rey de Nápoles, Maria dei Conti d‘Aquino, la conocida Fiammetta que aparece en sus relatos.
Paradójicamente o no, Bocaccio transitó sus años finales abocado a la meditación religiosa.
Lo que la historia conocida, y por lo tanto oficial, no parece prestar atención es a la relación entre la aparición de la Fiammetta en la vida de Giovanni y su dedicación posterior a los estudios religiosos. Después de todo, habiendo escrito relatos humanísticos basados en vivencias amorosas, resulta capcioso figurarse un final tan lúgubre para el escritor. Y sin embargo, sucedió.
Existen escritos de la Corte hallados recientemente que quizás permitan echar una tenue de luz acerca del destino final del escritor.
Estos documentos parecieran provenir de mediados del 1300, época en la que concluyó su obra "El Decamerón".
En uno de los pasajes, el relato se detiene en el impacto que le causó a Fiammetta la presencia de Bocaccio, a tal punto de haber echado a flotar en su imaginación una vaporosa áurea alrededor de la cabeza del escritor, que le confería la presencia propia de un santo. Sabido es que ambos fueron hijos naturales, por lo que no sería de extrañar que Fiammetta hallara en Bocaccio un fiel redentor para sus borrosos orígenes.

Es así que el relato se derrama en torrente de alusiones místicas, dando vida a angélicos seres que se reúnen en círculo alrededor de Bocaccio, en franca avidez por absorber sus conocimientos sobre las almas y corporizaciones. En una de las alocuciones, Bocaccio alude a la Fiammetta y enarbola un detallado informe sobre sus vidas pasadas y el por qué de su reencarnación en la presente vida.
Según el escritor, Fiammetta proviene de una estirpe elevada de almas y, en su peregrinar cósmico, quedó atrapada en un anillo sólo reservado para almas reincidentes en un pecado: la falta de maestría para la elaboración de pasteles verdes.
Según una tradición milenaria, en la que los florentinos eran considerados expertos -explicaba Bocaccio- los pasteles verdes debían llevar una específica cuota de agua, para que el efecto de su ingestión provocara los resultados buscados, es decir, la trascendencia del alma y su liberación del yugo terrenal, ad infinitum.
Pese a ser heredera de esa tradición, Fiammetta no supo llegar a la cantidad de agua requerida, logrando una y otra vez resultados no deseados.
Las habladurías palaciegas no tardaron en llegar:
- ¿Habéis observado que Fiammetta no logra encontrar la fórmula adecuada para los pasteles verdes? -comentabanlos cortesanos-.
- ¡No resulta llamativo; la torpe niña proviene de un pasado tumultuoso
y no sería de extrañar que su sangre se encontrara corrupta!
- ¡Que el cielo nos salve! -exclamaba el populacho, que veía en la
desdichada niña las causas de la aparición de la peste bubónica en la
comarca-.
- ¡La hipocresía se apoderará de esta generación y de todas las siguientes, si no logra llegar a la fórmula! -argüían los curanderos-.
Lo cierto es que los años pasaron y el acierto no llegaba a las manos
de Fiammetta. Cierto día, sumergida en una profunda depresión, se desvaneció a los pies del río Arno y tuvo una ensoñación. El río cobraba el habla y desde las profundidades una voz lejana le susurraba: "Querida Fiammetta: bien sabéis que la fórmula se encuentra en tu memoria ancestral; si persistís en esta amnesia os arrastraréis hasta el final de los tiempos. ¡Y bien sabéis que el castigo ha de ser indescriptible!".
En vano fue el esfuerzo de la desdichada. Sus años pasaron y un suspiro elevó su alma hacia los mundos superiores, yaciendo su cuerpo en lugar apartado, lejos de la presencia de toda la ciudad.
Ya en los cielos, atrapada eternamente en el anillo del oprobio, Fiammetta se le apareció en sueños a Bocaccio. Y le dijo:
"Bien conocéis mi desdicha. Pero más aún, sabéis del destino que recaerá sobre las pobres víctimas, por mi falta. Si alguna vez he sido objeto de vuestra inspiración, os suplico, ¡Oh, Señor mío!, que os avengáis a vuestro pueblo, y roguéis por él, a fin de salvarlo del destino trazado. Debéis dedicar el resto de vuestra vida a la meditación. ¡Salva a vuestro pueblo de la hipocresía! Esta es la misión que os encargo, por el bien de los inocentes."
El resto es historia conocida. Bocaccio se sumergió en la introspección y encontró la muerte en 1375, sin haber logrado su cometido.
Muchos siglos después, la maldición se hizo presente en un recóndito país de Sudamérica: Argentina. Allí el pueblo vio renacer, de entre las cenizas de la civilización, casi por obra del milagro, la presencia del castigo de Fiammetta. Y la tecnología habilitó el golpe de gracia. A través de internet, la "Hipocresía" fue entonada una y otra vez para eternizar la maldición de los pasteles verdes.
El documento nada ilustra sobre el antídoto, y la tradición se ha extinguido entre los pliegues de la historia.
Si te animas, puedes avizorar el castigo que los argentinos han de cargar eternamente sobre sus ya vencidas espaldas, accediendo al siguiente vínculo. El vínculo hacia los pasteles verdes.

sábado, 1 de mayo de 2010

"Otoño en Buenos Aires"

"El retorno"


Los soldados regresan. Es la hora de la retirada.
Aún se escuchan como ecos remotos las arengas de los superiores, aquellas palabras remarcadas en cada sílaba, brotando con voces roncas, desafiantes.
El terreno se ofrece como un manto desolador. Los pies caen pesados, hundiendo la maltrecha hierba que todavía yace al sol. El olor es una presencia atronadora, dando testimonio de los crudos enfrentamientos que a nada condujeron.
Cada desgarro de los abatidos uniformes marca el rumbo del retorno sin gloria, el sendero de manos que sólo portan dolorosas fisuras. Las heridas. Las heridas ya no son símbolo del dolor, porque éste viaja en la profundidad de los pechos de los vencidos.
¿De qué ha servido aquél canto entonador, aquellas miras bien dirigidas, aquellos disparos certeros? Cada uno de los caídos por el propio espíritu de crimen se suma a las magulladuras de las conciencias que todo lo saben ridículamente acabado.
Volver. ¿Para qué? ¿Acaso bastarán los actos conmemorativos, el aliento de la multitud en deuda, las medallas de reluciente metal?
Es el retorno. La lacerante pesadez de la incógnita: ¿podrá hallarse nuevamente el amor? ¿Será el ser –este nuevo ser deshilachado- merecedor de amor?
Las hendiduras cocidas con sangre ya seca, el púrpura que dibuja el horror en los cuerpos, las miradas silenciosas, los restos esparcidos como semillas sobre el campo de las pasiones, todo, todo colma al corazón de oprobio.
Los soldados retornan. Ya se escucha al gentío agolpado en la necedad. Ya, las promesas de una nueva ocasión, de la reconstrucción de la victoria ante nuevos horizontes.
Los corazones, estos corazones, ya no sabrán de renovadas esperanzas.

"Amanecer"

"Girar o morir"

- Ya está.
- ¿Desenchufaste?
- Sí, ya lo paré.
- Adiós planeta. Y ahora que vengan a joder. ¿Se baja señor?
- No sé, lo estoy pensando.
- Piense tranquilo, esto no se mueve más.
- Por ahora...
- ¿Y a vos quién te preguntó algo?
- ¿A mí? Ya me vas a venir a preguntar.
- ¿Qué cosa te voy a preguntar a vos?
- Cómo salimos de acá, ¡eso me vas a preguntar!
- No, de acá no sale nadie. Sabelo. ¿Y? ¿Se baja o no señor?
- ¿Para qué? Si es lo mismo. Todo está parado. Arriba, abajo...
- No todo... Pensé algo por si alguien se arrepiente.
- Mirá, vos no te metas porque no sabés de qué se trata todo esto.
- ¿Ah no? ¿Y quién desenchufó la "cosa"?
- Mire, perdón, mejor me bajo...
- ¿Lo pensó bien, adónde va a ir?
- No sé, no me gusta la idea de quedarme acá encerrado...
- Nooo, permítame. No es sólo acá dentro el encierro. La máquina se detuvo, ¿me entiende?
- Me bajo igual.
- Vaya con Di-s. Le va a hacer falta.
- ¡Eh, qué hace! ¡Está girando como un trompo!
- Y sí, la tierra se detuvo, la galaxia, no.
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Que el impulso del cosmos continúa su ciclo, pero que al detenerse la Tierra nos vemos conminados a girar, dado que el factor de neutralización que provocaba el permanente giro del planeta terminó. ¿Se entiende?
- No.
- Que si la Tierra no gira, los que giramos somos nosotros. ¿Clarito?
- ¡Y prendela de nuevo, entonces!
- No, esto no es un video juego... si se apagó, ¡se apagó!
- ¿Y cuándo para todo esto? Digo, ¿para cuánta cuerda tenemos...?
- Preguntale Al de arriba. Después de todas las cagadas que nos mandamos, me parece que se va a entretener con nosotros por un tiempito...
- Entonces, conviene quedarse aquí dentro...
- No, porque el aire se va a ir acabando y solamente va a circular afuera, cada espacio interior está destinado a petrificarse. ¿Qué preferís, girar como un trompo o convertirte en una momia?
- ¡Nada, no prefiero nada! ¡Qué vuelva todo como estaba!
- Ahhh. Entonces, cuando acelerabas y fumigabas con el humo a la gente que estaba en la vereda; cuando insultabas a cuanto se te atravesaba por el camino; cuando siempre pretendías ser el primero en pasar, decime, ¿no te pusiste a pensar en que estabas destruyéndolo todo? Ya es tarde. ¡A girar o morir!
- ¡No quiero morir, no quiero morir!...

- ¡Corten! Bien, che. Quizá te falta un poco de llanto a lo último, cuando decís "no quiero morir".
- Sí, me quedé un poco. Es que éste se salió del libreto...
- ¿Con qué cosa?
- Al principio, cuando dice "ahora me van a venir a preguntar" "cómo salir de aquí". No sé de dónde lo sacó...
- Es verdad. ¿De dónde sacaste eso?
- ¿Cómo, todavía no se dieron cuenta? ¡Ya somos una tira de fotogramas!
- ¿Y...?
- Que estamos destinados a girar o morir, ¡¿entienden?!
- ¡No, todavía podemos salvarnos! ¡No se filma nada y se acabó!
- ¡Tarde! ¡La película ya está en nuestra mente! ¡Estamos atrapados en miles de fotogramas y nadie podrá sacarnos de aquí!
- Girar o morir.
- Girar o morir.
- Excepto que...
- ¿?
- ¿Excepto que, qué?
- ¡Excepto que renunciemos al estreno, a los reportajes, a las alfombras rojas, a los festivales, al Oscar, a...!
- ¡Este tipo está loco!
- ¡ACCION!