jueves, 5 de diciembre de 2013

"Córdoba Capital"


Sucedió en Córdoba Capital, el entre el 3 y el 4 de diciembre. La policía se auto-acuarteló y la ciudad entera cayó bajo el imperio del caos.
Al menos así lo mostró la televisión...
La policía de Córdoba. Esa, cuya cúpula ha debido dimitir hace pocos días a causa de sospechas por su relación con el narcotráfico.
Fueron necesarias pocas horas de la medida de fuerza para que toda una ciudad cayera en el descontrol.
Al menos así -repito- lo mostró la televisión.
O la sociedad cordobesa está perfectamente adiestrada y coordinada para una rápida acción de despojo ante este tipo de situación o... la policía de Córdoba orquestó con algunos secuaces este tipo de delito para presionar al Gobernador.
A esta disyuntiva no la mostró la televisión...
Circunstancialmente tuve que pasar por Córdoba Capital el 4 de diciembre a la noche. El micro que me traía a Buenos Aires ingresó a la ciudad por ciertas calles y tras un recambio de pasajeros en la estación terminal, retomó la ruta circulando a través de otro itinerario.
Cuando el micro recorrió las primeras cuadras de la ciudad, yo esperaba ver... lo que la televisión mostró.
Sin embargo, pude ver una ciudad tranquila, aunque sea en apariencias. Vi gente reunida en las calles, mucha juventud, muy distendidos todos. Vi mucha gente en las confiterías, caminando. Vi negocios abiertos, no vi ningún indicio de violencia ni rastros de negocios saqueados. Sólo pude ver un supermercado que estaba abierto y lleno de gente, pero con las persianas un poco más bajas que lo habitual, quizás previniendo algún desmán. Pero no parecía que algo malo pudiera pasar, o que incluso hubiera sucedido...
Entonces me puse a pensar en la manera en que los conceptos se nos van construyendo en nuestras mentes, cómo vamos armando una composición de lugar, un criterio, una idea de lo que sucede.
Si nos dejamos llevar sólo por lo que salió en los noticieros, yo tendría que haber visto una ciudad devastada, arrasada, desierta... Nada de eso pude observar. Lo cual no quiere decir que las cosas no hayan ocurrido como se las mostró, pero me pregunto hasta qué punto lo que se mostró por televisión fue la realidad real, por así decirlo.
Seguramente coincidimos en que si le pasó a tan sólo una familia, eso es suficientemente grave. Pero si lo que se muestra como una TOTALIDAD es sólo una parcialidad menor, eso nos puede hacer formar una idea errónea de lo que aconteció, y peor aun, podemos caer en el error de pensar que TODA LA SOCIEDAD ESTÁ PODRIDA. Y la verdad es que yo vi una juventud hermosa, caminando distendida, reunida.
Entonces me pregunto: ¿toda esa juventud está podrida, está al acecho del desprevenido? ¿Toda esa ciudad es una muestra de un mundo en descomposición? Y la verdad es que creo que no.
Al menos no es lo que yo vi el 4 de diciembre a la noche, en Córdoba Capital.
Lo que creo es que hay una asociación perversa entre los poderes públicos -llámese policía, políticos, jueces, etc- y los medios de comunicación.
Los poderes públicos se adueñan de la sociedad, manipulándola, extorsionándola, quitándole lo que le es propio.
Los medios de comunicación difunden lo que les resulta redituable. Generan un caos ideológico a partir de la manipulación de la información, provocando el pánico en la sociedad. Lo que produce el pánico es el congelamiento de las ideas, de la creatividad, de la acción. Es una forma extorsiva para aquietar los movimientos "naturales" de la sociedad.
Una sociedad evolucionada debería propender a la autoregulación, a partir del reconocimiento del otro, del respeto mutuo, de una cierta igualdad de oportunidades.
Lo que la televisión mostró ayer sobre Córdoba es una parcialidad (y no estoy en condiciones objetivas de cuantificar esa parcialidad). Pero así mostrada, quedó para el país entero como una totalidad.
Y si la totalidad de una ciudad de un millón de habitantes está podrida, nada se puede esperar, excepto el caos. Y para controlar el caos, nada mejor que la represión. Y para la represión, nada mejor que... más policía, más cámaras, más vigilancia por todos lados. Una manera extorsiva de controlar a la sociedad.
¿Y a quién le sirve que la sociedad esté controlada? A todos los que detentan poder. A los políticos, porque les hace más fácil su cometido, pero también a los medios de comunicación, porque se aseguran una audiencia cautiva, que mira desde el living cómo su propio país se derrumba en la descomposición.
Yo creo que esa juventud que vi ayer en Córdoba no se merece tanto maltrato. La juventud es una explosión de creatividad, de sueños que pugnan por concretarse, de imaginación de una sociedad y un mundo mejores. Creo que se le intenta manejar a cada paso, sea con los celulares, sea con internet, facebook, televisión, y toda otra forma de adormecimiento.
Sin duda que lo que ocurrió ayer en Córdoba capital, ocurrió de veras. Pero dependiendo de cuánto haya ocurrido, de cuántas veces se haya replicado el vandalismo, podremos discernir si la sociedad está podrida, si la juventud no tiene futuro, o es que sólo los poderes de turno intentan ROBARNOS la posibilidad de construir un mundo diferente, mejor.
Sin poderes públicos.
Como escuché el otro día de un político decente: llamamos "Primer Mandatario" al Presidente del país. Y mandatario en el ámbito del Derecho, es "aquél, a través de un contrato consensual de mandato, acepta del mandante el encargo de representarlo o de gestionar sus negocios". El mandante -en este caso, la totalidad de la sociedad- "confía su representación personal o desempeño de uno o más negocios".
Estamos equivocados si pensamos en que sólo somos dependientes de lo que hagan los poderes publicos; somos nosotros como sociedad los que tenemos el poder. Pero para eso debemos empezar a reconocernos a nosotros mismos, a nuestro prójimo, al semejante.
El desafío para una sociedad que intenta evolucionar es enterarse a tiempo de su poder y no dejarse abatir por imágenes parcializadas, propaladas por la complicidad del político y del mercader de información.